Y par el remate me gusta el ron

Oye que alegría de volver a mi tierra querida después de 15 anos! No se si cambió mucho, nunca he estado en Santa Marta, pero puedo decir que la gente es muy agradable y amistoso.  Después de las islas bajas del Caribe del Este, donde no crece mucho fuera de coco y cana, eso era una oasis de frutas y verduras, una abundancia muy agradecido por el cocinero Pepe. La primera eran los topes de la Sierra Nevada que salieron de las nubes cuando llegamos desde el norte, una vista inolvidable.

Muy amistoso también la gente del puerto comercial, aunque tienen que trabajar bajo un constante nivel de ruido de los motores, caminando a full, y con el viento fuerte se quedan rajados de arena y carbón desde el otro lado del puerto. Eso paso también con nuestro barco…después de 3 días de vientos fuertes estaba cubierto con una manta negra que teníamos que sacar con agua del mar a presión.
Estos puertos con sus maquinas gigantes trabajan 24 horas para servir a la economía. Con su gente latina tan amable y tan fuera de su lugar en su ropa de seguridad con los cascos, mandado por las leyes Americanas, su velocidad, su manía para ser mas rápido, mas efectivo, mas seguro…….todo eso es muy visible en este lugar. Mas fuera de su lugar todavía era nuestro barco, entremedio de los gigantes cruceros y contenedores.  Lo que traen es también muy visible en las incontables tiendas de las calles de Santa Marta: un montón de cositas desde Asia que nadie necesita pero que son tan baratas que se compran. Así gira la economía, a costa del planeta. De repente lo veo mal, pero ponte un par de días en un puerto así y mira el movimiento, no me puedes decir que es algo normal. No hablan ni cantan, no tiran ni empujan, no escuchan a los cuentos de los marineros, solo mandan a las maquinas en silencio. Eso con el alma latino que quiere cantar y bailar.

Y quien llego en este mundo tan raro: mi amigo León, con su compañero José, llego desde el Perú para saludarme y mirar el barco Tres Hombres! Que alegría verles nadar hacia el barco, después de tres días de viaje en el autobús desde Tumbes! En el ano 2001 trabajaba con el en su paraíso naturista en la playa de Zorritos y ya entonces le hablaba de un barco que vamos a hacer algún día…ahora podía verlo en realidad.
Después de la borrachera del reencuentro nos fuimos a Palomino para ver las brujas buenas al pie de la Sierra Nevada y encontrar el amigo marinero Alan por allá.

Y porque venimos por aquí? Por el café pues! Café Colombiano, conocido en todo el mundo. Ahora, después de 100 anos, Europa va a recibir este café otra vez de la única manera honesta: transportado a vela. Conectamos la cadena sostenible del producto orgánico en el camino desde el productor hasta el cliente. Gracias Ronald, Jason y Gustavo, para hacerlo posible. Los primeros 5,5 toneladas de café que llevamos desde Colombia.
Cada producto ecológico, cuando viajó con contenedor por los océanos, ya debe perder este estatus por contaminar aire y mar con su medio de transporte. Esta es la razón porque navegamos con Tres Hombres sin motor, para hacer el transporte de productos orgánicos en una manera buena, solo con el esfuerzo de la tripulación y el viento. Cuesta mas y dura mas tiempo pero bueno, las cosas transportadas son toditos de lujo, entonces mejor pagar mas que destruir el medio ambiente, que es para todos. Cosas necesitadas para sobrevivir se tiene todas al redor de donde uno vive, por aquellos transporte no es necesario.

Y al final los autoridades. Tengo que decir que nunca he encontrado gente en uniforma tan correcta y amable. Igual que color de uniforma, todos se portaron muy bien con lo que encontraban, aunque a veces se tenia que entrar en cabinas muy pequeñas y bien desordenadas. Nos hicieron mover medio de la carga para controlar en cada rincóncito del barco. Sudamos juntos, porque todo se tenia que mover a mano. Y cuando ya estábamos listo pa salir…llego la Armada para buscar droga por el barco entero. Al final nos desean buena mar y buen viaje y todo fue ok. Salimos tranquilos de la bahía cuando bajó el sol, con todas velas puestas…. pero afuera ya nos esperó otro tono…30 nudos del viento y algunos huecos gigantes en la carretera… al toce los agarro el mal de mar a algunos pero después de las maniobras de bajar velas y cerrar todas escotillas y una buena comida de Pepe, fuimos todos de acuerdo: Colombia muy bonita, el mar para nosotros!

seguimos cantando los clásicos de la provincia…

Capitán Andreas

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